Cientos de personas marcharon ayer por las calles de Culiacán para exigir justicia y un alto a la violencia tras el asesinato del adolescente Ricardo Mizael, de 15 años, que fue baleado el pasado 11 de febrero en el fraccionamiento Los Ángeles, al sur de la ciudad.
La movilización, que reunió a familiares, amigos y ciudadanos, inició desde el santuario de La Lomita, avanzó por la avenida Álvaro Obregón y concluyó frente a la Catedral de Culiacán, donde los participantes guardaron un minuto de silencio en memoria del joven.
Vestidos de blanco y portando flores, pancartas y fotografías de Ricardo, los manifestantes exigieron que el homicidio no quede impune y lanzaron consignas como “Justicia, Justicia”, “Queremos paz” y “Con los niños no”, en referencia a la violencia que ha afectado a menores en la entidad.
Durante la marcha, una avioneta sobrevoló la ruta del contingente y arrojó pétalos de rosas blancas como símbolo de duelo, lo que fue recibido con aplausos por los asistentes. Varios jóvenes también llevaron balones de basquetbol, deporte que practicaba Ricardo, en homenaje a su memoria.
La madre de la víctima, Berenice, encabezó la protesta y agradeció a los presentes por su apoyo.
Además de demandar justicia, los participantes también hicieron un llamado para que las autoridades estatales y federales actúen con mayor rapidez para proteger a la población, en especial a niñas y niños, que han sido víctimas de violencia en Sinaloa.
La Fiscalía General del Estado de Sinaloa ha señalado que el joven pudo haber sido confundido por los agresores y que ya se cuenta con un presunto responsable identificado, aunque continúa la recolección de evidencias para su detención.
La marcha fue pacífica y buscó visibilizar el impacto de la inseguridad en la región, al tiempo que reafirmó la exigencia de paz y justicia por parte de la comunidad sinaloense.






