El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, emitió un ultimátum de 48 horas al gobierno de Irán para reabrir el Estrecho de Ormuz en un mensaje difundido en la red Truth Social que fija como límite la tarde del lunes 23 de marzo de 2026.
En su publicación, Trump advirtió que, de no cumplirse la exigencia, se ordenarían ataques contra infraestructura energética iraní.
El pronunciamiento ocurrió horas después de que fuerzas iraníes lanzaran misiles contra zonas de Israel, incluyendo áreas cercanas a instalaciones de investigación nuclear.
Autoridades israelíes informaron daños en edificaciones y reportaron personas heridas. También señalaron que los sistemas de defensa no lograron interceptar los proyectiles.
En respuesta, mandos militares iraníes indicaron que cualquier ofensiva por parte de Estados Unidos sería respondida con ataques dirigidos a instalaciones energéticas y de desalinización en la región del Golfo.
El posicionamiento fue difundido a través de medios oficiales, donde se advirtió sobre acciones en caso de una intervención directa.
El conflicto se desarrolla en un panorama marcado por el cierre del Estrecho de Ormuz desde el 2 de marzo, tras operaciones militares en territorio iraní.
Esta vía concentra cerca del 20 por ciento del tránsito mundial de petróleo, además de volúmenes de gas natural licuado.
La restricción en la navegación ha impactado el suministro hacia distintos mercados, con incrementos en precios y ajustes en cadenas de distribución.
Ante este escenario, una coalición de 22 países, entre ellos Reino Unido, Francia, Alemania y Japón, solicitó la reapertura del paso marítimo. La Agencia Internacional de la Energía autorizó el uso de reservas estratégicas para mitigar efectos en el abasto, aunque estas medidas no sustituyen el flujo habitual que depende de esta ruta.






