La familia de Fernando Alan, un joven de 22 años, ha rechazado la versión oficial de las autoridades sobre su muerte durante un operativo militar en la colonia Tierra Blanca, y aseguró que fue víctima de un ataque directo por parte de elementos del Ejército, no un error o fuego cruzado.
Los hechos ocurrieron el 13 de enero de 2026, cuando Fernando viajaba en un automóvil acompañado por su novia, Rosa, quien resultó herida de bala y permanece hospitalizada.
Según el testimonio familiar, ambos fueron atacados por soldados mientras circulaban, pese a que su vehículo no formaba parte de un grupo perseguido.
En conferencia de prensa, los padres aseguraron que videos difundidos en redes sociales demostrarían que el ataque fue directo al vehículo de su hijo, descartando así que se tratara de una confusión operacional.
Las autoridades locales inicialmente manejaron la hipótesis de un enfrentamiento entre un grupo armado y las fuerzas federales, en el que el joven habría quedado atrapado.
Sin embargo, la familia insiste en que no había indicios de un intercambio de disparos con civiles armados en ese momento.
Tras darse a conocer el hecho, el gobernador de Sinaloa informó que la Fiscalía General de la República (FGR) atrajo la investigación desde la Fiscalía estatal, con el objetivo de determinar responsabilidades de forma más exhaustiva.
La familia, sin embargo, denunció que no ha tenido acceso al expediente del caso.
Los padres también han rechazado versiones mediáticas que señalaron que Fernando portaba armas, calificándolas como inexactas y perjudiciales para la memoria de su hijo.
Fernando Alan era estudiante de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Sinaloa y realizaba su servicio social en un tribunal.
Familiares y amigos lo describen como un joven dedicado al deporte y comprometido con su entorno académico.
Para exigir justicia, sus padres han convocado a una marcha pacífica prevista en Culiacán, con el fin de visibilizar el caso y pedir respuestas claras por parte de las autoridades.






